Cómo organizar un viaje sin gluten en 5 pasos (y un bonus extra)

palmeritas sin gluten y sin lactosa

Si estás leyendo esto, ¡felicidades! Ya has dado el primer paso hacia tu próximo viaje. El simple hecho de que te estés planteando que es posible viajar siendo celíaco y no morir en el intento te abrirá muchas puertas fronterizas. Por cuestiones y oportunidades de la vida, he podido viajar a muchos sitios y vivir en otros cuantos. Siempre bromeo con que estoy apunto de tener más mudanzas que años. Y, a pesar de que a veces las cosas han ido peor que otras, lo cierto es que no hay ni un solo viaje sin gluten que me arrepienta de haber hecho. Más bien todo lo contrario: si por lo que fuera me he tenido que perder algún viaje, se me ha quedado clavada una pequeña espinita. Así que hoy estoy aquí para empujarte a renovar tu pasaporte en busca de tu próxima aventura.

La verdad es que nunca he sido de viajar con agencia de viajes. Siempre que lo he intentado se me iba mucho de presupuesto, así que al final siempre me lo he organizado yo por mi cuenta. Y quizás por eso tengo mucha experiencia en hacerse un «Juan Palomo» de los viajes. Como ves, no me cuesta nada dedicar tiempo y esfuerzos a organizar un viaje. Es más: ¡lo disfruto! La emoción, las ansias y la perspectiva de un nuevo viaje es algo que disfruto casi tanto como el viaje. Es más: según los estudios psicosociológicos, parece ser que la gente más feliz es aquella que tiene planes emocionantes. No tiene por qué ser un viaje: puede ser incluso una cena con los amigos o una escapada al monte. El caso es que cuando hacemos planes de algo que nos emociona, no somos felices sólo disfrutando del plan, sino con toda la expectativa que se genera alrededor.

¿Te animas a empezar a disfrutar ya de tu próximo viaje?

1. Elige tu destino.

Así, con los ojos cerrados. Lo sé, dependerá mucho de tu tiempo disponible y tu presupuesto. Pero piensa ante todo qué lugar quieres visitar y ya verás en el proceso si es factible. Quizás encuentras un vuelo megabarato de ida y vuelta que te permite pasar un día en ese lugar que siempre has deseado conocer. Cada destino tiene su encanto, pero hay unos que nos llaman la atención más que otros. Ve a por ellos, no te conformes con menos. Y, por favor, no pienses en el gluten en este momento. No te limites para nada, ahora veremos cómo afrontar unos destinos u otros.

En este punto es en el que vas a decidir si el viaje sin gluten te lo organizas tú o contratas a alguien para que te lo prepare todo. Si te inclinas por esta segunda opción, lo mejor es que cuentes con una agencia de viajes especializada en el mundo sin gluten, como Destinos Sin Gluten. Ellos te buscarán lo que necesitas, te asesorarán sobre tu destino y los tendrás disponibles para ti por si hubiera cualquier problema. Si te lo montas por tu cuenta, sigue leyendo.

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2. Busca un medio de transporte.

Bien sea en tu coche, en coche compartido, en bus, en tren, en barco o en avión, lo primero que tienes que determinar es tu fecha de ida y de vuelta. Créeme: es más fácil encontrar el alojamiento cuando ya tienes las fechas que el medio de transporte. En los medios de transporte estamos todos mucho más limitados por horarios y disponibilidad de plazas.

Dependiendo de la duración de tu viaje sin gluten, necesitarás contar con comida. Aquí, sí, empezaremos a hablar de gluten.

  • En tu coche o en coche compartido: mira la ruta que vais a hacer y busca qué paradas puedes hacer por el camino. A día de hoy contamos con opciones sin gluten de Schär en todas las estaciones de servicio Cepsa, por si el hambre te pilla en carretera. Pero he de serte sincera: ni cuando no era celíaca comía en las estaciones de servicio. Siempre he comido de bocadillo que me he llevado yo encima. Además, en algunas estaciones hay microondas en los que puedes calentarte un táper. Si quieres asegurarte de comer rico, no te lo pienses: prepárate un bocadillo de tortilla en casa y verás cómo lo disfrutas cuando aprieta el hambre. ¡Se me hace la boca agua de pensarlo!
  • En autobús: aquí sí que se limitan mucho las opciones, ya que tú no puedes elegir dónde parar. Puedes consultarle a la compañía de autobuses dónde se hacen las paradas técnicas y ponerte en contacto con esos lugares, a ver si tienen opciones sin gluten. Sino, bocata de atún con tomate casero.
  • En tren: en Renfe contamos con una limitada oferta de productos sin gluten. Tienen una ensalada, una pieza de bollería y patatas fritas de bolsa. Si tu viaje es corto o no vas con mucha hambre, adelante. Pero si necesitas algo más contundente, bocadillo de jamón serrano con tomate casero.
  • En avión o barco: aquí el tema ya se pone serio. La disponibilidad de menús especiales depende mucho de la duración del viaje. Por encima de las tres horas de viaje, la práctica mayoría de empresas ofrecen menús sin gluten. Si el viaje dura menos, suelen ofrecer sólo un tentempié en los que a veces hay suerte y, otras, no. Todo esto lo deberás tratar en tres momentos: al hacer la reserva, 72 horas antes del viaje y en el momento de hacer el check-in.

Por cierto, hay muchas páginas como Viajeropedia en las que puedes encontrar chollazos de vuelos. Sino, échale un vistazo a Skyscanner, que compara por ti las diferentes opciones y sus precios.

3. Elije tu alojamiento.

Hoy en día tenemos una gran variedad de alojamientos a nuestra disposición que nos facilitan mucho hacer vida sin gluten fuera de casa.

  • Cadenas de hoteles: algunas, como Paradores, Tryp o Meliá, tienen un acuerdo de colaboración con FACE en toda España según el cual tienen opciones sin gluten disponibles siempre que el cliente lo solicite con el tiempo suficiente. Hay otros: Sol, NH, Playa Senator, Barceló… Pero en estos casos depende un poco de la provincia en la que estén. En cualquier caso, a la hora de hacer tu reserva informa de cuántos celíacos sois y asegúrate de que os atenderán correctamente.
  • Hoteles locales: es algo más difícil de encontrar, pero también los hay con opciones sin gluten. Muchos están formados y validados por las asociaciones provinciales, así que consulta su listado en la aplicación FACEMóvil. Si no tienes acceso a ella, ponte en contacto con la asociación de la provincia a la que viajas, para que te echen una mano.
  • Albergues: son una opción genial para cuando el destino es complicado a nivel «sin gluten». Suelen tener una cocina disponible, así que puedes desayunar y cenar lo que te prepares e, incluso, prepararte un táper para la comida de mediodía. Este fue mi método de viaje sin gluten en México.
  • Airbnb: mi opción preferida los últimos años. Te alojas en la casa de alguien como si fuera la tuya y, por supuesto, cuentas con la cocina a tu disposición. Irás a hacer una pequeña compra el primer día al igual que si estuvieras en casa y listo. El viaje te saldrá mucho más barato que de cualquier otra forma.

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4. Infórmate sobre tu destino.

Cuando viajas a cualquier lugar, sueles tirar de una guía de viajes o de Internet para saber qué hacer y visitar allí, ¿verdad? Pues bien: en este proceso de investigación deberás incluir también la búsqueda de restaurantes. Es muy fácil, ya verás.

  • Contacta con la asociación de tu destino. Diles que vas a pasar unos días allí y que les agradecerías cualquier consejo que tuvieran al respecto: tanto para comer en restaurantes como para comprar algo en el supermercado. Que te cuenten si se consigue fácilmente productos específicos sin gluten y dónde.
  • Busca en la comunidad. Las redes sociales son muy potentes para esto. En Facebook tenemos un grupo de establecimientos destinado a no quedarnos en casa. Encontrarás archivos organizados por provincias y países para que nada te detenga. Si aún no perteneces a él, ¡corre a unirte!
  • Pregúntale a Google. Ya, es una chorrada, pero te voy a dar un truco genial: pregúntale en el idioma de tu país de destino. No busques «París sin gluten». Busca «Paris sans gluten«, «glutenfrei Berlin» o «Milano senza glutine«. Darás con los blogs locales y con muchísima información, ¡ya verás! Eso sí: comprueba siempre que está actualizada.
  • Consulta Singlutenismo. En mi blog tienes un mapa con todos los lugares que conozco de primera mano. No he viajado a todo el mundo (¡aún!) pero a algunos destinos bastante importantes, sí.

Con todo esto, elabora un mapa. Sí, sí, un mapa. Puedes conseguir uno de papel con la guía de viaje que compres. Pero también te puedes hacer uno de Google Maps como el que encuentras en Singlutenismo. Puedes crear una lista de lugares directamente desde tu móvil y tenerlo listo para cuando estés en destino. Eso sí: cuidado con el consumo de datos. Eso sí: apunta en una libreta todos los datos que consideres de relevancia y no puedas almacenar en ese mapa. Que no se te olviden cosas como el tipo de establecimiento, de comida, precios y, sobre todo, el horario de apertura.

5. Prepara tu kit de supervivencia celíaco.

Seguro que has oído hablar de él un montón de veces, pero es complicado saber qué puedes llevar y qué no en un viaje sin gluten. Así que vamos a hacer una pequeña recopilación aquí para que vayas a lo seguro.

  1. Tu mapa. El que has elaborado en el punto 4.
  2. Tarjetas explicativas. Según el país al que viajes, puede que hables o no un idioma en común con tu interlocutor. En la página web de FACE encontrarás una breve explicación en varios idiomas sobre qué es la celiaquía y qué puedes comer. Puedes llevarlo siempre encima por si te toca comer en algún lugar inesperado. De esta manera, te podrán preparar algo sin gluten.
  3. Bolsas para la tostadora. Puede que al final las uses o no, pero ocupan tan poco y con tan ligeras que vale más que sobren que no que falten. Son unas bolsitas aptas para tostadora, horno y sandwichera que te permiten calentar o tostar tu pan o tu sandwich dentro sin que haya peligro de contaminación cruzada. Puedes comprarlas directamente en la web del fabricante.
  4. ComidaSé práctico. En función de lo que hayas averiguado sobre tu destino, necesitarás llevar más provisiones o menos.
    • En todos los casos, lleva comida para el viaje y las primeras 24 horas. Si, por lo que sea, en tu avión se olvidan de tu comida, tendrás algo que comer. La comida para las primeras 24 horas te dará tiempo a asentarte y localizar dónde comprar o comer. Piensa en si tendrás alguna nevera disponible y, en función de eso, prepara tu pack: snacks, magdalenas, embutidos al vacío, pan de molde… Piensa siempre en productos que se mantengan bien con el paso del tiempo.
    • Si tu destino es complicado incluso para comprar algo en el supermercado, planifica las comidas de todos los días y llévate lo indispensable. Siempre encontrarás arroz, carne y verduras allá donde vayas. Si necesitas variar un poco, llévate un paquete de espaguetis o un pan de molde extra.
  5. Utensilios. Sobre todo si vas a poder cocinar, llévate una espátula no porosa, un juego de cubiertos, un táper mediano y alguno pequeño, y alguna bolsa con cierre zip. El resto de cosas, como sartenes, platos y demás, seguro que los tienes en destino. Fíjate que sean de materiales no porosos, que es lo más normal. Te podrías llevar una pequeña tabla de corte, pero para unos días, si necesitas cortar algo hazlo en un plato y listo.

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Bonus: restricciones.

Ten en cuenta algo muy importante: no siempre podrás llevar cualquier tipo de comida. Hay tres momentos cruciales en todo esto:

  1. El control de seguridad de salida. Aquí puedes pasar cualquier objeto no peligroso. Es decir: no podrás llevar cuchillos afilados ni navajas. En cuanto a comida, puedes llevar cualquier cosa, pero no líquidos.
  2. El avión. No tienes ningún tipo de restricción de comida. Puedes subir lo que quieras que traigas de casa o hayas comprado después del control de seguridad. La única restricción que puede tener lugar es debido a la presencia de una persona alérgica. Por ejemplo, si hay alguien con una alergia severa a los frutos secos, el personal de cabina te informará debidamente y no podrás abrir, por ejemplo, un paquete de cacahuetes.
  3. La aduana de destino. Aquí está la parte complicada. Cada país tiene sus propias restricciones. Por lo general, fuera de la Unión Europea no se permite entrar productos frescos procedentes de otros países. Así que olvídate de llevar fruta, quesos o embutidos. Puedes intentar llevar un certificado médico, pero, si quieren, te pueden requisar lo que lleves, ya que lo hacen por una cuestión sanitaria. Para saber qué alimentos puedes llevar a un país, consulta siempre la página web de su embajada. Allí está la información más actualizada.

8 comentarios en “Cómo organizar un viaje sin gluten en 5 pasos (y un bonus extra)

  1. Muy buen informe!!!gracias!

    1. Gracias a ti, Diana! 🙂

  2. La desventaja: Llevar siempre um bulto extra. La ventaja: Que comes mejor que nadie y en el momento que quieres. ¡Ay, ese bocata de tortila!!

    1. jajajaja es cuestión de perspectiva, sin duda! 🙂

  3. Que buenos consejos aunque yo llevo 17 años viajando con celiaco el móvil ayuda en Italia y Francia nos decía done estaban los restaurantes sin gluten

    1. Sí! Hoy en día hay varias aplicaciones que están muy bien, aunque en algunos países es más fácil que en otros!

  4. Muchas gracias por todo. Eres increible! Gracias!

    1. Encantada, Nagore! 🙂

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